Reflexión quinto Domingo de Resurrección

Estimada congregación Christuskirche,
Les remito una reflexión para el quinto domingo de Resurrección.
Bendiciones y un abrazo,

Pastor Oscar Amat y Leon - Iglesia Cristo Rey


El evangelio de hoy se encuentra en Juan 14:1-14 y corresponde al texto del quinto domingo de resurrección. El contexto en el que nos encontramos en este pasaje es el de la separación de Jesús respecto de sus discípulos. El anuncio que la muerte de Jesús estaba relacionado con la traición de uno de los suyos (13:21-30) y la negación y el abandono por parte de otro de sus discípulos (13:36-38), había dejado al grupo de sus más cercanos seguidores con profundas inquietudes en sus corazones. La situación los estaba desbordando y amenazaba con salirse fuera de control. El peligro de muerte era también alto para los discípulos, especialmente para los que andaban más cerca del Maestro. En medio de esta gran confusión las palabras de Jesús resuenan hasta nosotros buscando generar consuelo para los primeros discípulos como también para nosotros, discípulos de Cristo en esta generación: “Dejen de estar inquietos y confíen en que Dios cuida de nosotros” (14:1-3).

¿Por qué confiar en las palabras de Jesús? Según el evangelio de hoy, Jesús es el reflejo vivo del Padre. Lo que de Dios podemos saber es aquello que Jesucristo nos ha dado a conocer por medio de sus palabras y de sus obras. Jesús vino a manifestar la gloria del Padre, el corazón de Dios. Jesús es el modelo de humanidad renovada y al mismo tiempo es el camino de acceso al Padre. La vida de Jesús nos inspira al seguimiento cristiano al dar contenido histórico a la imagen del Dios invisible y proponer una ruta de espiritualidad para sus seguidores: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (14:9) dijo el Señor, ofreciendo seguridad sobre la veracidad de sus palabras de aliento en medio de las dificultades.

En estos momentos en que nosotros necesitamos también ser consolados, al mismo tiempo que necesitamos ser alentados para seguir adelante, cuidando nuestra salud física pero también nuestra salud mental; en este tiempo en el que tenemos que tomar decisiones que buscan el equilibrio entre el aislamiento social y la necesidad de generar ingresos para nuestras familias, recordemos que Jesús tiene cuidado de nosotros.

Pero, ¿cómo aterriza este cuidado hacia nosotros en la vida real? Pues en el equilibrio armonioso entre la fe y las obras. Jesús dice: “Créanme por las mismas obras”, (14:11). Las palabras de Jesús estaban respaldadas, primero por su carácter, uno con el Padre, pero en segundo lugar, estaban también respaldadas por sus hechos. Estas son las obras que Jesús hizo y las obras que Jesús sigue haciendo hoy, a través de su Iglesia, por medio de los creyentes que somos el cuerpo de Cristo: Jesús está preparando comida para una familia o está escribiendo correos electrónicos saludando a amigos y familiares, o está donando parte de su tiempo o sus recursos para ayudar a quienes están en una situación vulnerable.

Dice el refrán: “tus hechos hablan tan alto, que no me dejan oír tus palabras”. Jesús nos desafía a que nuestros hechos y nuestras palabras sean igualmente audibles. Y para esto, ¿quién puede ser capaz? Por eso nos invita a pedir al Padre en su nombre (14:12-14). Dediquemos momentos de oración personal y comunitaria para que el Señor nos dé su sabiduría y su compasión para glorificar al Padre a través de nuestras acciones, de modo que al servirnos en amor los unos a los otros, aprendamos a estar quietos delante de Él y confiar que Dios cuida de nosotros por medio de Cristo y de su Iglesia. Amén.

Amén.
Pastor Oscar Amat y Leon